Para mi, es importante algunas veces para una artista compartir catástrofes o algo daño para las personas a través de la lente del humor. Muchas veces, un cuento sobre algo como el fin del mundo es tan serio y es un poco difícil recibir para una audiencia. Mucha poca gente quiere desperdiciar energía imaginando un escenario que es tan horrible para ellos y para todos los que conocen. Puede ser muy agotador participar en un cuento si no hay un poco de alivio en forma de comedia que rompa un poco la tensión. Daniel Mares lo hace muy bien en su cuento Enseñando un marciano. De hecho, para mi, su usa de esa técnica hizo su cuento mucho más relatable porque podía imaginarme a mí o a mis amigos reaccionando de la misma manera a los marcianos y sus demandas que David. Fue especialmente su uso de palabras de argot y malas palabras en el diálogo interno de David lo que me hizo reír y conectarme con el personaje a pesar de que era una situación tan ridícula. Una última cosa para agregar es que es importante no inyectar demasiado humor en una historia seria. Pienso que Mares usó exactamente la cantidad correcta para que su cuento tiene alguno alivio de su sujeto mórbido, pero en la misma tiempo el humor no es una distracción.
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